Cuando el grajo vuela bajo

En lo más crudo del crudo invierno, intentamos pasar el menor tiempo en la calle, huyendo del lacerante frío, de los resbalones por el suelo helado y de la amenaza fantasma de la gripe. El cine es un buen refugio, aunque el lugar estrella está al lado de la estufa, bien abrigado y viendo alguna película en casa.

Pero... ¡cuidado! no existe la seguridad total. El frío se ha colado en diversas ocasiones dentro de grandes y no tan grandes películas, provocándonos más de un escalofrío.

Ya en 1912 el genio Georges Méliès trasladó al público a un mundo helado en su Conquête du Pôle, basada muy libremente en la novela de Julio Verne. En este corto de 18 minutos se demostraba que en el Polo habitan todo tipo de criaturas gigantes y que no hay tiempo para el aburrimiento.

Charlot también sufrió en sus enjutas carnes los rigores de la rasca en la mítica La Quimera del Oro, nada menos que en las inhóspitas tierras de Alaska. Allí le vemos luchando por cerrar las puertas a un vendaval de nieve que trata de entrar en la cabaña donde se cobija, entre otras muchas desventuras que incluyen la degustación de botas como manjar alternativo.

La nieve tiene muchas facetas, y no siempre es un elemento adverso. Para Charles Foster (ciudadano) Kane el manto blanco y la diversión de un trineo representan la lejana felicidad de la infancia. También Superman usaba un paraje helado para olvidarse de problemas y ahorrarse el alquiler.

La fascinación del cine por los grandes espacios blancos (no olvidemos el aspecto que tiene una pantalla) se reflejó con grandilocuencia en superproducciones como Guerra y Paz, Stalingrado o Doctor Zhivago, nada menos que en 70 mm. En todas ellas se habla de esa mala idea que es librar guerras en Rusia.

El aislamiento que se produce en lugares más que frescos como un Hotel montañés o una base ártica hace que aflore lo peor del ser humano, ya sea tanto en la venerada El Resplandor como en la paranoica obra maestra de John Carpenter, La Cosa.

En este film también se ilustra la función del hielo como estupendo conservante de virus mutantes alienigenas. Aunque también, añadiendo más dualidad al asunto, el frío puede servir para acabar con blandiblubs del espacio exterior en las dos versiones de The Blob.

Y es que el frio no entiende de planetas, y si no que se lo pregunten al pobre Luke Skywalker en sus desventuras por Hoth, que incluyen hipotermia, ataque de monstruos hambrientos y apariciones de fantasmas. Más terrestres resultaron las verídicas peripecias de los protagonistas de Viven, aquella historia llena de avalanchas, desesperación y bacon sin aditivos.

Para acabar este refrescante y somero repaso al biruji cinematográfico no podemos olvidar thrillers de culto como Fargo, de los hermanos Coen, o Un plan sencillo, de su mentor Sam Raimi. Viendo estas películas, el espectador siente en sus carnes lo que es el llamado sudor frio.

Así que ya están avisados, si alquilan alguna película para pasar en casita uno de estos fines de semana invernales, les recomiendo que se lo piensen antes de elegir alguna de estas producciones, y les invito a ver obras como Lawrence de Arabia, El Coloso en Llamas o Fuego en el Cuerpo.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

Es coautor del libro 2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario (Notorius Ediciones, 2018).

launicaperfil

Uso de las cookies

Si continúas con tu navegación sin modificar tus parámetros, aceptas la utilización de cookies o de tecnologías similares para acceder a los contenidos de esta web. Algunas cookies son necesarias para hacer accesible esta página web y su contenido. Otras cookies nos permiten analizar y medir las audiencias y el tráfico de la página web. Para más información, gestionar o modificar los parámetros, haz click aquí

Trestesauros500

  • Roland, el intermitente
    Escrito por
    Roland, el intermitente El nombre de Barthes evoca la era estructuralista, pero es una evocación equívoca. En efecto, ¿qué tiene que ver con las investigaciones de Lévi–Strauss, la erudición preciosista de Foucault, el neopositivismo de Althusser o los…

logonegrociencia

Comfreak, CC

Trestesauros500

Vlynn, CC

  • La modernidad científica de los Austrias
    Escrito por
    La modernidad científica de los Austrias Yo tenía 22 años, una licenciatura en Farmacia recién estrenada y todo el tiempo del mundo. Había estudiado Farmacia a falta de una maldita décima. La maldita décima que me apartó de estudiar Medicina, la…

Cartelera

Cine clásico

  • "Lecturas diabólicas" ("I, Madman",1989)
    Escrito por
    "Lecturas diabólicas" ("I, Madman",1989) Esta desconocida película bien merece una revisión para reivindicarla. Nos hallamos ante una joya oculta de finales de los 80, que rinde homenaje al terror pulp de los años 30, dirigida por el extraño Tibor Takács, autor…

logonegrofuturo2

Imagen © Richard Kingston (young rascal)

logonegrolibros

MystycArtDesign, CC

logonegromusica

Fradellafra, CC

  • Paganini y sus cuerdas
    Escrito por
    Paganini y sus cuerdas Paganini fue un músico de cuerdas. Frotadas, punteadas, pellizcadas, pulsadas, pero siempre tensas y vibrantes. No es casual que haya reunido, en numerosas ocasiones, al violín con la guitarra. En el compacto que motiva estas…

logonegroecologia

Coffy, CC

etimologia

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo