Eduardo Angulo

Eduardo Angulo

Eduardo Angulo Pinedo es doctor en Ciencias Biológicas y profesor titular de Biología Celular de la UPV/EHU. Investiga la relación entre células y tejidos con el medio ambiente, con más de un centenar de artículos publicados en revistas nacionales e internacionales. Autor de Julio Verne y la Cocina, La vuelta al mundo en 80 recetas (2005), Monstruos, Una visión científica de la Criptozoología (2007), y El animal que cocina, Gastronomía para homínidos (2009). Ha colaborado en el libro colectivo Misterios a la luz de la Ciencia (2008). Desde 2007 publica los blogs La Biología Estupenda y Cine, Literatura y Medio Ambiente. Es director del Colegio Mayor “Miguel de Unamuno” de la UPV/EHU.

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Tenía 35 años, 10 meses y 8 días cuando murió. O eso aseguran las crónicas. Fue en Viena, la ciudad en que triunfó y le dio fama. Era el 5 de diciembre de 1791. Había nacido en Salzburgo en 1750, el 27 de enero. Y su muerte o, mejor, la causa de su muerte es un enigma y provoca un intenso debate. Se llamaba Wolfgang Amadeus Mozart y, Wikipedia dice, es uno de los músicos más influyentes y destacados de la historia. Y su muerte se ha convertido en un mito.

Era famoso, una leyenda urbana diríamos ahora, y, además, el terror de los niños. Nació el 16 de octubre de 1821 en Eguilaz, pedanía del municipio de San Millán, en el nordeste de la provincia de Alava, y detenido en 1880 y condenado a muerte, fue ejecutado con garrote vil en 1881 en la prisión del Polvorín Viejo de Vitoria.

El caso de Phineas Gage

Se llamaba Phineas P. Gage, era barrenero en Cavendish, Vermont, y trabajaba en la construcción del ferrocarril Rutland & Burlington Railroad, y murió el 21 de mayo de 1860 cerca de San Francisco, más o menos 12 años después del día en que debió morir y se salvó.

El caso de Kitty Genovese

Se llamaba Catherine Susan Genovese, conocida como “Kitty” Genovese, de 28 años, nacida en Nueva York, y murió apuñalada el 13 de marzo de 1964, hacia las 4:25 de la madrugada, cerca de su casa en Kew Gardens, Queens, Nueva York.

"Han pasado la verja y subido la escalera, / en casa están Burke y Hare. / Burke el carnicero, Hare el ladrón, / y Knox, el chico que compra la carne. / Burke y Hare / cayeron por las escaleras, / con un cuerpo en una caja, / cayó hasta el Dr. Knox. […]" (Canción infantil escocesa de la época para saltar a la cuerda y jugar a la rayuela).

Esta es la historia de Julius Lederer. Había nacido en Bornheim, Alemania, en 1980 y llegó a España, a A Coruña, en 2006. Estaba en contacto con su familia en Alemania y le pasaban una pensión pero pronto comenzó a vivir en la calle, siempre con su mochila y bien vestido.

El caso de August Hirt

El 23 de noviembre de 1944, la 2ª División Blindada de la Francia Libre bajo el mando del general Leclerc, adscrita al 2º Ejército de Estados Unidos de George Patton, entró en Estrasburgo, expulsó al ejército alemán y liberó la ciudad (allí estaba la famosa Novena Compañía del Ejército de Leclerc formada por republicanos españoles).

El caso de “Los Pájaros”

“Nat contempló, horrorizado, los pequeños cadáveres. Había petirrojos, pinzones, herrerillos, gorriones, alondras, pinzones reales, pájaros que, por ley natural, se adherían exclusivamente a su propia bandada y a su propia región y ahora, al unirse unos a otros en sus impulsos de lucha, se habían destruido a sí mismos contra las paredes de la habitación, o habían sido destruidos por él en la refriega. Algunos habían perdido las plumas en la lucha; otros tenían sangre, sangre de él, en sus picos.” (Daphne Du Maurier, Los Pájaros, 1952).

“Mientras permanecimos en esta región superior no comimos otra cosa que carne de tortuga; el asado con su caparazón, como la carne con cuero de los gauchos, resultaba un bocado sabrosísimo, y las tortugas jóvenes nos servían para hacer una excelente sopa. Sin embargo, debo decir que no me cuento entre los grandes aficionados a este manjar.”

El caso de Bernard Heuvelmans

Escribió en 1955, en el prefacio de su primer libro y uno de los más famosos que publicó, Tras la pista de los animales desconocidos, que “a pesar de ser un zoólogo profesional y de mis títulos universitarios, quiero librar a todas las bestias malditas del gueto en que las hemos encerrado sin razón, y acogerlas en el redil de la zoología…”.

Fueron 22 los niños que iniciaron el viaje y algo más de 100 los que lo completaron uniéndose a la expedición en diferentes etapas. Los primeros* 22 zarparon de La Coruña en la corbeta “María Pita”, atravesaron el Atlántico, llegaron a Puerto Rico y terminaron su viaje en México, con dos fallecidos, y del resto poco sabemos de cómo siguió su vida. Y eso que eran protegidos del Rey, formaban parte de una Real Expedición y, aunque no eran conscientes de ello, estaban haciendo historia, historia médica, historia de salud pública, historia a nivel planetario. Eran los niños “vacuníferos” de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806) que salió de España hace poco más de dos siglos.

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