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Trestesauros500

Como muchos de ustedes, aún jugaba con plastilina la primera vez que vi esta película. No es muy habitual, pero esta es una de esas producciones que mantienen intacto su atractivo tanto si la ve un niño como si la ve un anciano. ¿El motivo? Digamos que es una perfecta combinación de humor negro, misterio, comedia loca y romance, con un ritmo tan preciso como un chasqueo de dedos.

Hay adaptaciones que mejoran con la edad o que, al menos, soportan mejor que otras el paso de las décadas. En esta categoría se incluye La vida secreta de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty, 1947), la primera versión cinematográfica del relato homónimo de James Thurber.

No era la primera vez que Roger Corman pasaba por Madrid. Previamente, en marzo de 1983, nos había visitado por cortesía del IV Festival de Cine Imaginario. "Empecé a producir porque al final me cansé de ser el director –dijo a la prensa en aquella ocasión–. Después, ha habido otros colegas que han seguido el mismo camino. Por ejemplo, Francis Ford Coppola, uno de los mejores realizadores del mundo pero uno de los peores hombres de negocios que he visto en mi vida". Solo con esta frase, ya pueden hacerse una idea de cómo maneja la ironía –y la falsa modestia– este maestro del bajo presupuesto, cuyo salto a la inmortalidad se debe a la serie B y a los cines de programa doble.

"¿Debemos prestar atención a una mal establecida tesis sobre la violencia —que se basa en la filosofía determinista [biologicista] y atribuye la responsabilidada la víctima— o debemos tratar de eliminar primero las condiciones opresivas que originan los ghettos y destruyen la mente de sus desempleados?." Stephen Jay Gould



Peter Bogdanovich debutó como realizador con esta interesante película: un relato de historias cruzadas protagonizado por una antigua estrella del cine de terror, Byron Orlok (Boris Karloff), y Bobby Thompson, un agente de seguros y veterano del Vietnam, interpretado por Tim O´Kelly.

El film está compuesto por tres episodios presentados por Boris Karloff. En el primero, El Teléfono, Mary amenaza de muerte telefónicamente a su amiga Rosy, alterando su voz. La chica, angustiada, solicita ayuda precisamente a Mary, pensando que la misteriosa voz es la de Frank, su ex amante denunciado por ella que ha escapado de la cárcel.

Algo más convencional que Muñecos infernales, rodada ese mismo año, es El poder invisible (The Invisible Ray, 1936). Esta película de Lambert Hillyer destaca precisamente por su impecable factura y por ser un brillante resumen de las constantes argumentales presentes en la ciencia-ficción del momento.

Boris Karloff encarnó a la atormentada Criatura de Frankenstein para, poco después, ser el protagonista de la versión cinematográfica que Charles Brabin y Charles Vidor realizaron de una conocida saga de novelas escrita por Sax Rohmer.

La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein) fue la tercera y exitosa entrega de una saga que James Whale abandonó decepcionado, tras dejar la compañía Universal Films.

Ya echaban en falta los espectadores de los años treinta una nueva visita al mundo del monstruo de Frankenstein cuando Whale abordó la más ambiciosa y bella de todas las películas realizadas sobre este icónico personaje: La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935).

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